Hiperplasia benigna de próstata

Hiperplasia prostática benigna y embolización de la arteria prostática

A medida que los hombres envejecen, muchos experimentan cambios en los hábitos urinarios que pueden afectar a su vida cotidiana. Una causa habitual es la hiperplasia prostática benigna (HPB), un agrandamiento no canceroso de la glándula prostática. Para quienes padecen síntomas molestos, la embolización de la arteria prostática (PAE) ofrece una opción de tratamiento mínimamente invasiva que merece la pena considerar.

illustration of benign prostatic hyperplasia

¿Qué es la hiperplasia prostática benigna?

La HBP es una afección en la que la glándula prostática, situada justo debajo de la vejiga y que rodea la uretra, aumenta de tamaño con la edad. Este agrandamiento es frecuente: lo padecen aproximadamente la mitad de los hombres mayores de 50 años y hasta el 80 % de los mayores de 80. Aunque no es cancerosa, una próstata agrandada puede ejercer presión sobre la uretra, lo que provoca síntomas urinarios que pueden variar de leves a molestos. Entre ellos se pueden incluir:

  • Micción frecuente, especialmente por la noche (nocturia)
  • Dificultad para iniciar o mantener el flujo de orina
  • Flujo de orina débil o interrumpido
  • Sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga
  • Urgencia o molestias al orinar

En algunos casos, la HBP no tratada puede provocar complicaciones como infecciones del tracto urinario, cálculos en la vejiga o problemas renales. Si los medicamentos o los cambios en el estilo de vida no proporcionan alivio, o si prefiere evitar la cirugía tradicional, se pueden considerar tratamientos como la PAE.

¿Qué es la embolización de la arteria prostática (PAE)?

La PAE es una intervención mínimamente invasiva que realizan los radiólogos intervencionistas vasculares para aliviar los síntomas de la HBP. A diferencia de las cirugías tradicionales, como la resección transuretral de la próstata (RTUP), la PAE no implica cortar ni extirpar tejido prostático. En su lugar, reduce el tamaño de la próstata limitando su riego sanguíneo, lo que hace que la glándula se encoja y alivia la presión sobre la uretra.

¿Quién puede presentarse al examen PAE?

Por lo general, la PAE se recomienda para hombres con síntomas de HBP de moderados a graves que:

  • No han respondido bien a los medicamentos
  • Desean evitar las opciones quirúrgicas o no son candidatos para ellas
  • Tienen un tamaño de próstata o un perfil de salud adecuados para el procedimiento
  • Presentan síntomas que afectan a su calidad de vida, como trastornos del sueño o micción frecuente

Una consulta con un radiólogo intervencionista vascular, que incluya pruebas de imagen como una TC, una RM o una ecografía, ayuda a determinar si la PAE es adecuada en función del tamaño de la próstata, la anatomía de las arterias y el estado de salud general.

¿Cómo se realiza la PAE?

La PAE se realiza en una sala de radiología especializada utilizando tecnología de imagen avanzada. El proceso paso a paso incluye:

  1. Preparación: Se le administrará anestesia local en el punto de acceso (normalmente la ingle o la muñeca) y una sedación ligera para que se sienta cómodo. En ocasiones también se utiliza anestesia general si resulta más adecuado para el paciente.
  2. Acceso y obtención de imágenes: Se inserta un catéter delgado a través de una pequeña punción en la arteria. Mediante guía radiográfica en tiempo real (fluoroscopia), el radiólogo se orienta hacia las arterias que irrigan la próstata.
  3. Embolización: Se inyectan partículas minúsculas, del tamaño aproximado de arena fina, a través del catéter para bloquear vasos sanguíneos específicos. Esto reduce el flujo sanguíneo hacia el tejido prostático agrandado, lo que provoca su reducción con el tiempo.
  4. Recuperación: La mayoría de los pacientes se van a casa el mismo día tras un breve periodo de observación. Puede producirse una leve molestia en el lugar de la punción o una urgencia urinaria temporal, pero suele desaparecer rápidamente. A menudo se pueden reanudar las actividades normales en pocos días.

El procedimiento está diseñado para ser de bajo riesgo, sin incisiones grandes y con un impacto mínimo en los tejidos circundantes o en la función sexual.

¿Qué resultados puedes esperar de PAE?

La PAE tiene como objetivo reducir el tamaño de la próstata y aliviar los síntomas urinarios. Los resultados varían, pero los estudios muestran lo siguiente:

  • Mejora de los síntomas: entre el 80 % y el 90 % de los hombres refieren un alivio significativo de síntomas como la micción frecuente o el flujo débil en cuestión de semanas. Los beneficios completos suelen manifestarse a lo largo de 3 a 6 meses, a medida que el volumen de la próstata se reduce, de media, entre un 20 % y un 40 %.
  • Tiempo de recuperación: La mayoría vuelve al trabajo o a sus rutinas diarias en un plazo de 1 a 3 días, lo que supone una recuperación más rápida que la de la cirugía tradicional.
  • Efectos secundarios: son frecuentes los efectos secundarios leves, como dolor temporal en la ingle o irritación urinaria, pero son de corta duración. Las complicaciones graves son poco frecuentes y se producen en menos del 5 % de los casos.

Aunque la PAE no es una cura para la HPB, ofrece una solución duradera para muchos, con menos riesgos que las cirugías invasivas. Los resultados dependen de factores como el tamaño de la próstata y la gravedad de los síntomas, por lo que es fundamental hablar de las expectativas con su médico.

¿Es PAE adecuado para ti?

Si los síntomas de la HPB le están afectando al sueño, al trabajo o a su calidad de vida, la PAE podría suponer un gran cambio. Se trata de una opción menos invasiva que preserva las funciones naturales del organismo al tiempo que aborda la raíz del problema. ¿Tiene alguna pregunta sobre la HPB o la PAE? Póngase en contacto con nuestra clínica para obtener más información o concertar una consulta. Estamos aquí para ayudarle a comprender sus opciones y encontrar el camino hacia el alivio.

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